Una vida que no se cuestiona no merece ser vivida

En 1994 la banda mexicana Café Tacuba llegó a mi conciencia gracias a trajes blancos, pelos rojos, una melódica, un pollo de hule y una canción que pintaba la imagen de un carnaval mexicano a todo color. Una canción que cantábamos todos nosotros, hombres y mujeres (adolescentes en ese entonces) y que para todos, esta canción tenía un rostro en particular que nos hacían cantar con todas las ganas porque, entre más fuerte cantáramos, más grande sería la justicia.

Esto fue el 1994. Pero ya estamos en el 2017.

Rubén Albarrán, también conocido como Cosme y un sin fin de otros nombres declara que la agrupación ya no tocará la canción “La ingrata” por incitar a la violencia contra la mujer.

Y acá los invito a ponerle pausa.

Estamos viviendo en un tiempo en que, hasta hablar del clima puede llevarte a una discusión polarizada y que es mucho más simple, sencillo y hasta digno de ostentación criticar y cuestionar el hacer de otros y no cualquier otro, aquél que representa con lo cual estoy de acuerdo. Y ahí hay mucho contenido para leer, aprender y analizar. Yo hoy, quiero hacer algo distinto, quiero celebrar algo que me parece que representa a lo que yo aspiro.

Volvamos a ponerle play.

Creo que es un momento de repensar si la vamos a seguir tocando o si le cambiamos la letra

— Rubén Albarrán

Rubén plantea el cuestionamiento. La duda: ¿En verdad le regalaría un par de balazos para que se muera la mujer que ha sido ingrata?

“Pero Sauce, si es sólo una canción!” Y Rubén lo explica mucho mejor que yo:

Mucha gente puede decir que es sólo una canción. Pero las canciones son la cultura, y esa cultura es la que hace que ciertas personas se sientan con el poder de agredir, de hacer daño, de lo que sea

Y ahí encuentro que es lo lindo de esta historia porque si creo que es sólo una canción y por eso es TAN relevante, por 2 cosas.

La cultura de culpar a la cultura

Todos buscamos culpables y cuando no lo encontramos siempre acudimos a ese confortable lugar común: Es así es la gente, así es la cultura, así es la sociedad. Y nos engañamos no viendo que la cultura es un reflejo de las acciones de la gente que se junta como sociedad. Y nosotros y cada uno de nosotros es gente, tiene una cultura y es parte de esta sociedad.

Todos esperamos grandes gestos, grandes cambios de los grandes actores para resolver los grandes problemas. Pero los grandes problemas se arreglan con pequeños gestos y pequeños actos que se mantengan en el tiempo. Los grandes cambios sólo ocurren con los pequeños aportes de todos y aquí me dan la excusa para polarizarme con la frase: Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

Si, es sólo una canción, pero Rubén entiende que esta pequeña e indefensa canción es su relación más grande con una cultura compartida y hace la tarea

Creo que es un momento de repensar si la vamos a seguir tocando o si le cambiamos la letra. Porque ahora sí estamos sensibilizados, sí sabemos del problema. Y yo, personalmente, no estoy interesado en apoyar eso

Rubén no culpa a la cultura, entiende que es un agente activo que construye y moldea la cultura. Tiene mayor alcance, pero el nexo con la cultura es tan relevante como este post o la relación que tú tienes con tu medio. Lo que me llega al siguiente punto.

La cultura de estar a la defensiva

Lo más lindo de todo eso es la capacidad del grupo de mirarse a si mismo y ajustarse y responder a una cultura cambiante:

Éramos bien jóvenes cuando se compuso y no estábamos sensibilizados con esa problemática como ahora todos sí lo estamos

Café Tacuba reconoce el cambio, interno y externo. Andar repartiendo balazos a mujeres no es un mensaje muy positivo, aquí ni en el tiempo en que fue escrita, pero sólo ahora estamos más consiente de ello. En lo personal, nunca me lo cuestioné hasta llegar a esta noticia la verdad, pero desde ahora aprendí que

El tema más difícil de cuestionarse a uno mismo es que la crítica amenaza la identidad y nuestro cerebro está cableado para defender lo que cree, pero nosotros somos arquitectos de nuestras propias creencias pero esta verdad nuestro cerebro la ignora esta simple verdad porque es flojo y odia reprogramarse, le gusta las cosas como están y es súper bueno para apuntar a los otros y tiene un montón de herramientas para justificar el porque mantenerse tal cual como está y hacer lo que aprendió a hacer (buscar Mecanismos de defensa)

Café Tacuba sabe donde está, hasta donde llega su alcance y qué puede hacer para influir a la cultura de cual es parte, ayuda a desarrollar con su acción o su silencio y, pudiendo elegir excusarse, prefiere ser activo y ocuparse y eso es lo que me motiva escribir este mamotreto de ideas que me motivan.

Cuestionarse a uno mismo

La frase de este post es atribuida a Sócrates cuando argumentaba por qué no merecía la pena de muerte. Argumentaba que la única motivación de vivir era ser mejor a través de la crítica de uno mismo y de los demás para evolucionar para ser la mejor persona que podemos ser.

Entre más tiempo llevo en esta tierra, más me doy cuenta lo equivocado que siempre he estado. Pensé que a los 18 ya iba estar viviendo solo, que todo me saldría bien a la primera y que ha estas alturas ya estaría planeando mi retiro de la industria de la música. Equivocación tras equivocación. Hoy siento que, la posibilidad de ver y cuestionarse se hacen imprescindibles en estos tiempos que elegimos escuchar, ver y leer cosas que nos dan la razón y juzgamos y condenamos lo que no entendemos o que contradice nuestras creencias.

La actitud de Café Tacuba es refrescante y digno de alabanza, no sólo por la causa feminista, si no como miembros de una sociedad que evolucione para sacar lo mejor de cada uno.